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| Josette Sheeran: "Estamos ante un tsunami silencioso que está afectando a casi todos los países en vías de desarrollo". |
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WASHINGTON DC (Foreign Policy). Josette Sheeran es directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
Foreign Policy: -Parece como si la atención a la crisis alimentaria global no hubiera alcanzado masa crítica hasta los últimos meses y semanas. ¿Por qué?
Josette Sheeran: -Estamos ante un tsunami silencioso que está afectando a casi todos los países en vías de desarrollo.
El Programa Mundial de Alimentos actúa como el canario en las minas de carbón. Como nos ocupamos del abastecimiento de comida para las poblaciones más vulnerables del mundo, nos dimos cuenta antes. Algunas instituciones, como el Instituto Internacional de Investigación sobre Política Alimentaria, llevan ya tiempo advirtiendo de que la dinámica de los suministros mundiales de alimentos estaba empezando a ser muy precaria. Pero creo que fue en junio, cuando los precios iniciaron una agresiva espiral de aumentos, cuando el planeta, por fin, empezó a prestar atención. Y los disturbios por comida que han estallado en 34 países han ayudado a crear una conciencia política. La agricultura no ha sido una máxima prioridad para los principales gobernantes del planeta, y estos hechos están haciendo que los líderes le dediquen toda la atención que necesita. Pero ha hecho falta que ocurrieran sucesos muy llamativos.
FP: -¿Cree que ha tenido las respuestas que deseaba de los responsables políticos, o todavía no existe una conciencia clara de la gravedad del problema?
JS: -La gente comprende que estamos ante una crisis de tipo humanitario que va en aumento, pero no estoy segura de que se dé cuenta del todo de la energía y las inversiones que necesitamos para solucionar el problema de los suministros. Estamos empezando a ver que es preciso combinar estas soluciones con respuestas a las necesidades de emergencia. Lo fundamental es que los dirigentes políticos han asumido la cuestión. Tiene que ser una cosa por la que se interesen los ministros de Hacienda, y no sólo los de Agricultura y Bienestar Social. La crisis alimentaria influirá en las economías, el crecimiento, el alivio de la pobreza y las futuras generaciones de los países afectados. Y necesitamos soluciones a corto y a largo plazo.
FP: -¿Puede predecir qué países van a sufrir una escasez grave y dónde habrá que concentrar la ayuda, o es imposible de saber?
JS: -Llevamos a cabo una amplia vigilancia de los alimentos y las cosechas en colaboración con la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU, y además examinamos todas las proyecciones de Estados Unidos, Europa y otros lugares. La producción global de alimentos ha disminuido durante un par de años, aunque no mucho. Pero en un año concreto, incluso en las mejores circunstancias, no puede aumentar más que en cantidades de una sola cifra, por más que las cosechas y el tiempo sean favorables. Así que no contamos con que haya una gran explosión en el suministro. Confiamos en que permanezca igual o incluso veamos cierto incremento. El problema es que, en los países en vías de desarrollo, los agricultores no están plantando como solían porque no tienen dinero para pagar los insumos. Eso podría complicar la crisis y necesita que la comunidad mundial se implique.
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