Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Weekend              
     

La manipulación de la venta de acciones: En qué consiste y a quién beneficia

5 ENFOQUES SOBRE YAHOO! - MICROSOFT

La manipulación de la venta de acciones: En qué consiste y a quién beneficia

Cuando el banco de inversiones Bear Stearns se desplomó en marzo, algunos de sus máximos responsables sostenían que no se debía echar la culpa a las inversiones del banco en valores con garantía hipotecaria. Tenían en mente a otro culpable: malévolos brokers e inversores que trabajaron de forma coordinada en el mundo de las ventas en corto para ganar dinero provocando una precipitada caída de los títulos de Bear.



| 06.05.2008

PENNSYLVANIA (Wharton). Nadie admite abiertamente haber realizado “bear raid”, ya que esta práctica, consistente en manipular deliberadamente la cotización de las acciones, es ilegal. Sin embargo Wall Street sabe que esta práctica existe.

Apenas existen investigaciones académicas que expliquen cómo funcionan estas fuerzas del mercado. Dos expertos en Finanzas, el profesor de Finanzas de Wharton Itay Goldstein y Alexander Guembel de Saïd Business School and Lincoln College, de la Universidad de Oxford, arrojan algo de luz sobre dichos procesos en un reciente artículo titulado "Manipulation and the Allocational Role of Prices" (“Manipulación y el papel asignativo de los precios”). “Básicamente describimos una teoría sobre el funcionamiento de la práctica bear raid”.

Sus principales descubrimientos revelan las interrelaciones entre el valor económico real de una empresa y la cotización de sus acciones, mostrando cómo los inversores que deliberadamente empujan los precios a la baja pueden socavar la salud financiera de la empresa, causando de nuevo una caída de su cotización y desencadenando un perverso círculo vicioso.

“Demostramos que vendiendo acciones se puede tener un impacto sobre la empresa”, señala Goldstein. “Lo nuevo es la conexión con el valor real … Ese es el elemento crucial”.

Goldstein y Guembel descubren que el proceso sólo funciona cuando la intención es dañar a la empresa; los inversores no tienen ese mismo poder para crear un círculo virtuoso que haga subir las cotizaciones indefinidamente.

La clave de todo el proceso son las ventas en corto, esto es, cuando un inversor pide prestadas acciones a un bróker, las vende y espera devolver las acciones prestadas con las adquiridas posteriormente a un precio inferior. Se obtienen beneficios únicamente si el precio de las acciones cae, esto es, si se vende caro y se compra barato. Si el precio sube, deberá comprar las acciones de reposición a un precio superior al que las vendió.

Confabulando sobre el precio de las acciones

La relación entre el precio de las acciones y el verdadero valor de la empresa ya no es tan estrecha como muchos creen. Las empresas venden acciones en el mercado para conseguir dinero. En cuando las acciones están en circulación, el precio suele subir o bajar reflejando los altibajos que experimentan los ingresos de le empresa; sin embargo, también entran en juego otras fuerzas, como la tendencia general en el mercado o sector, los resultados de la empresa en comparación con otras de su mismo sector, y las especulaciones acerca de la influencia de la estrategia empresarial, los productos y la competitividad sobre los futuros beneficios.

Algunas veces los entusiastas inversores pueden empujar la cotización al alza aunque no haya evidencia de que los ingresos vayan a crecer. Otras, los sentimientos de los inversores pueden ser negativos, provocando la caída de la cotización a pesar de que la empresa goce de buena salud.

Como la relación entre los resultados empresariales de la empresa y su cotización no tiene por qué ser tan precisa, el devenir de las cotizaciones no tiene necesariamente un efecto directo sobre el verdadero valor económico de la empresa, el cual se cuantifica con variables como los activos o los ingresos.

Claramente, los especuladores pueden confabulares para provocar una caída en los precios vendiendo masivamente en corto; pero en algún momento, otros inversores –impresionados con la salud de la empresa-, podrían considerar que las acciones son una gran oportunidad y el incremento en su demanda provocaría un aumento en su cotización. Por tanto la práctica “bear raid” no tendría un efecto duradero. Pero aunque una caída en los precios de las acciones provocada por esta práctica no causa un daño económico real a la empresa, posiblemente otros inversores acaben vendiendo sus acciones, poniendo en marcha un círculo vicioso, esto es, precios en descenso y perjuicio económico que beneficiaría aún más a la “bear raid”.

      PÁGINA: 1 2
 

 
 
Nombre      
E-Mail 
Comentario 

 
 
 
 
 Web Social
Yahoo My Web Technorati
Google Bookmark Fresqui
Enchilame Meneame
Delicious Digg
Barrapunto Wikio
 
 
  Home | Institucional | Staff | Contáctenos| Dpto. Comercial | Agregar a Favoritos Desarrollado e Implementado por SitioAhora!
  Copyright © 2007 Edición i | Todos los derechos reservados