PENNSYLVANIA (Wharton). Existen grandes firmas dedicadas a la adquisición de empresas, como Blackstone Group y Kohlberg Kravis Roberts, cuyas transacciones suelen ocupar primeras planas y a todos dejan petrificados por su cuantía. Pero cuando la economía se desacelera y los acreedores se vuelven más precavidos, estos mega-acuerdos son los primeros en desaparecer del mapa.
Mientras, según los inversores que participaron en la conferencia 2008 sobre capital-riesgo de Wharton, el mercado de tamaño medio -mucho más modesto, sus acuerdos que suelen oscilar entre los 500 y los 1.000 millones de dólares-, sigue tranquilamente su marcha. Estas transacciones tal vez no aparezcan en los canales de televisión ni se publican en Barron’s, pero tampoco dependen de la disponibilidad de créditos baratos o de la disposición de los grandes bancos -como Citigroup y Bank of América- a conceder créditos. De hecho, los especialistas en mercados de tamaño medio que participaron en el panel titulado “Middle Market: Calmer waters or Sea of Competition?” (Mercados de tamaño medio: ¿Aguas mansas o un mar de competencia?), sostenían que, en cierto sentido, éstos están aislados de la actual crisis crediticia y otras fluctuaciones económicas.
“Estamos encantados con las actuales restricciones al crédito”, afirmaba Sean Traynor, socio de la firma de capital-riesgo Welsh, Carson, Anderson & Stowe de Nueva York. “A pesar de la situación actual con la bolsa y la economía, muchas de las empresas que evaluamos aún siguen siendo muy buenas empresas. Cuando hay dificultades también se presentan oportunidades, pero las recesiones no duran eternamente”.
En los últimos años, la fortaleza de la bolsa y de la economía impulsó los valores de las empresas hasta niveles inimaginables y por tanto incrementaron los precios que los inversores de capital-riesgo debían pagar para llegar a un acuerdo, explicaba Peter Taft, socio en Cleveland de Morgenthaler Partners. Ahora los valores están volviendo a la normalidad. “Había una confianza tremenda que respaldaba los supuestos sobre las valoraciones”, explicaba Taft. “Ahora vemos como el mercado se corrige y que parte de esa confianza desaparece”.
Los tiempos económicamente difíciles son una oportunidad para hacer análisis más profundos, añadía Traynor. Cuando el mercado está en ebullición, el delirio se instala y la gente quiere ejecutar los acuerdos con rapidez, a veces con demasiada rapidez. Una desaceleración económica puede hacer que la gente vaya más despacio. “Los acreedores ahora actúan de manera correcta y prudente, y eso nos proporciona más tiempo para evaluar los acuerdos”, explicaba. “Si tenemos tiempo para hacer nuestro trabajo, seguro que tomaremos buenas decisiones”.
En estos momentos, los grandes bancos de inversión y bancos comerciales -como Citigroup, Merrill Lynch y UBS-, están luchando con las pérdidas de las hipotecas subprime y valores asociados, y por tanto no tienen muchas ganas de participar en grandes adquisiciones. Según investigaciones de Dealogic, una empresa con sede en el Reino Unido que estudia la actividad inversora, los mega-acuerdos casi han desaparecido en la segunda mitad del pasado año. Sin embargo, sigue habiendo acuerdos en el mercado de tamaño medio, aunque su ritmo ha descendido.
Las transacciones del mercado medio a menudo están financiadas por bancos regionales y locales, que hasta el momento no han sufrido los efectos de las pérdidas de las hipotecas subprime. Muchos de estos bancos aún están dispuestos a prestar dinero, pero se han vuelto mucho más precavidos. “Hoy en día se necesita más creatividad para conseguir financiación para la deuda”, señalaba Traynor. Y algunos bancos, incluso los que están saneados, han abandonado el negocio de las adquisiciones. “Este no es un gran negocio para los bancos”, decía Taft. “GE Capital aún está en el negocio, pero muchos bancos han salido”.
Otra ventaja de las transacciones de los mercados de tamaño medio es que a menudo responden a otros factores más allá del estado actual del mercado de valores y de bonos. Frecuentemente las familias son propietarias de empresas del mercado medio y deciden vender por temas de sucesión o de planificación inmobiliaria. Estos motivos no suelen ser muy sensibles a los vaivenes de la economía. “Para nosotros el negocio no ha cambiado”, decía David Simon, director de gestión de Littlejohn en Greenwich, Conneticut. “En noviembre cerramos una transacción”.
Trabajo más duro en los malos tiempos
No obstante, esto no significa que los acuerdos de los mercados de tamaño medio no se vean afectados si la economía se desacelera aún más, tal y como muchos predicen. Incluso si los inversores de los mercados medios se las arreglan para mantener durante una recesión la misma intensidad firmando acuerdos, las empresas de sus carteras podrían verse afectadas al, por ejemplo, disminuir sus ventas. “Las empresas de los mercados medios son más propensas a sufrir las consecuencias de una recesión” que empresas grandes como Microsoft o Exxon Mobil, señalaba Simon. Suelen estar menos diversificadas en cuanto a sus líneas de productos y mercados, y por tanto no pueden contrarrestar los efectos de la recesión en el mercado doméstico vendiendo en el extranjero. Para los inversores de los mercados medios, esto podría significar tener que ayudar a las empresas de su cartera a realizar las transformaciones oportunas para vender más productos en el exterior.
“Existen beneficios asociados al tamaño. En los mercados de tamaño medio hay que trabajar más duro cuando las cosas se ponen complicadas”, decía Simon.
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