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| Tapa del diario La Nación, del viernes 25 de abril. |
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (edición i) El jueves 24 de abril por la noche hubo conmoción en las redacciones, había renunciado el ministro de Economía Martín Lousteau. Fueron horas frenéticas en donde las versiones se multiplicaron. Pero la incertidumbre duró poco: antes de media noche se supo el nombre de su reemplazante: Carlos Fernández. El cambio de ministro ocupó todas las tapas del viernes y las del sábado. Análisis de las razones de la renuncia de Lousteau, perfil del nuevo ministro, interpretación política del hecho, crónicas, etc. Pero después de dos días de furor informativo todo se diluyó. Se había hablado del oxígeno que el nuevo Fernández traería a la negociación con el campo, el ministro no estuvo presente en ninguna reunión. Se leyeron algunas declaraciones públicas pronunciadas el día viernes, luego de eso el nuevo ministro no volvió a abrir la boca. ¿Fueron los medios los que hicieron desaparecer al ministro o fue el propio gobierno?
LA NACIÓN
“Se fue Lousteau y lo reemplaza Carlos Fernández, jefe de la AFIP”, fue el título a cinco columnas de la tapa de La Nación del viernes 25 de abril.
Más importante que el título es el copete, donde la “tribuna de doctrina” resaltaba: “La dimisión se produjo tras presentar un plan antiinflacionario, rechazado por la Presidenta; había advertido sobre la aceleración de la suba de precios; Cristina Kirchner intentó retenerlo, sin éxito”. La Nación también consideró clave la continuidad de Guillermo Moreno.
El análisis de la noticia quedó en manos de Joaquín Morales Solá, quien tituló “Una jugada peligrosa con el sello de Kirchner”. Para dar cuenta del tono de la columna de Morales Solá basta con reproducir la oración de inicio y la oración final: “Guillermo Moreno echó a dos ministros de Economía en los últimos 140 días (…)La decisión se parece mucho a un salto al vacío.” El perfil de Carlos Fernández, que completaba la cobertura se tituló “Un incondicional de Néstor Kirchner”.
El sábado, el título de La Nación, también a cinco columnas, fue optimista “Asumió Carlos Fernández y se abre una nueva etapa con el agro”. Más allá de su evaluación positiva en cuanto a un nuevo escenario para la negociación con el campo, el resto de la cobertura del matutino volvió a ser fuertemente negativa. El titulo de las columnas hablaban por si solos: “Prohibido tener ideas”, de Morales Solá y “soldado de una causa” de Carlos Pagni. La cobertura se completaba con “Analistas esperan más suba de precios e inestabilidad financiera”, entre varias notas negativas sobre la economía que hablaban de el derrumbe de los bonos, la recalificación de Standard & Poors, etc.
El domingo. 27 las diversas notas y columnas decidieron ignorar directamente al nuevo ministro de economía y se dedican directamente al modelo económico, la inflación, los bonos y el riesgo país. Lo mismo ocurrió el lunes, ni una sola nota dedicada a Carlos Fernández.
Recién el martes, La Nación llevó entre sus páginas un artículo sobre el nuevo ministro: “Fernández asumió con la mira puesta en el agro”. En la crónica daba cuenta que se había reunido con Martín Lousteau y con Javier de Urquiza.
El miércoles la nota de tapa del matutino informó “El gobierno analiza un plan contra la inflación”, pero en la nota, firmada por Morales Solá, no lo ubica a Carlos Fernández como un protagonista de ese supuesto plan.
El viernes, Carlos Fernández tampoco fue protagonista del tratamiento informativo de La Nación.
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